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Dos chicas, mil diferencias

¡Qué terrible es cuando se revuelven tus emociones y te encuentras en medio de una gran confusión! Ciertamente, nuestras decisiones influyen para que lleguemos a este punto; sin embargo, también puede influir el comportamiento de la persona que se quiere.

Sentirse atraído por la belleza física de una mujer es fácil, se puede llegar a querer por eso; pero cuando se ama, es necesario más que un físico perfecto, más que una mirada sensual y apasionada, más que una sonrisa cautivadora y coqueta... requerirá de personalidad.

Recuerdo la primer chica; me hablaron tanto de ella cuando aún no la conocía que sentía que ya me gustaba sin siquiera haberla visto. Cuando por fin la miré me llevé la primera buena impresión, pero cuando la conocí, supe que me había enamorado. Ella era tan inteligente, capaz de discutir abiertamente cualquier tema conmigo; entendía perfectamente cuando algo era broma o algo era enserio, tenía buen sentido del humor y sobretodo tenía una visión clara de la vida y sus metas.



Pasaron los días y había logrado conquistar su corazón de una manera no tan convencional y se volvió más adorable. Para ese entonces yo era prioridad en sus respuestas, ignoraba a cualquier chico que intentase enamorarla, me hacía notorio que me extrañaba cuando no nos mirábamos e hizo tantas cosas más que hacían que amarla valiera la pena.

Después de un tiempo ella cambió, se volvió más fría; sus risas desaparecieron y prefería no alargar ningún tema de conversación. Dejé de estar en sus prioridades y no sabría decir si aún ignoraba al resto de los chicos. Me hacía sufrir con sus indirectas, haciéndome entender que si por su enorme cambio de comportamiento dejaba de hablarle, simplemente me arrepentiría.

Entonces apareció la segunda chica. Muy diferente a como conocí la primera, a ella la conocí en el chat de un videojuego en el cual acostumbraba a chatear con los demás jugadores. Cuando la saludé y empezamos a conversar creí que sería un chat pasajero, pues no acostumbraba a pedir redes sociales o cosas así para mantener comunicación.

Sin embargo, empezamos a intercambiar letras todos los días a través del juego. Ella era más formal pero con un toque de inocencia que la hacía interesante; sus gustos no eran los mismos que los míos, pero al solicitarle recomendaciones supe que sus gustos eran, de alguna manera, entretenidamente geniales.

Empezó a enseñarme cosas que yo no sabía y disfrutaba mucho poder charlar con ella; no sé por qué razón llegué a pensar que probablemente no era atractiva físicamente, pero no importaría porque me gustaba su forma de ser. Un día le dije cómo podía buscarme en Facebook en caso que yo no entrara más al juego y gustase charlar, y aunque nunca dejé de entrar al juego fue una grata sorpresa que me contactara. Cuando leí el mensaje en Facebook diciéndome que era ella, fue inevitable no ir directo a su perfil para quitarme la curiosidad de saber cómo era físicamente.

Para mi sorpresa era muy atractiva, lo cual era fenomenal; sin embargo, por alguna razón no puedo decirle a ella que me gusta... eso sería arruinar la linda amistad que hemos creado. Por otra parte, ella vive en otro país, aunque ese no lo veo como un problema.

Lo cierto es que aunque me he distanciado de la primer chica, aun pienso mucho en ella y me sigue gustando; ella sí vive en mi localidad, pero es su frialdad la que me incomoda. La segunda chica, por otro lado, también me gusta, pero al no poder verla a los ojos no sé si también le gusto a ella; pero en varios meses podré ir al país de ella e invitarla a salir, para ese entonces podré decidir si insisto con la primera o abro camino con la segunda.

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