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Pasión Colegial (Cap. 5)

Eran ya las 9 p.m y Fernanda se acomodaba en su cama ya lista para dormir. Cuando por fin se cubrió con la cobija, recostando su cabeza en su almohada y por fin cerró sus ojos para ceder al sueño, su celular timbró haciéndola dar vuelta en su cama para extender su mano a la mesita de noche al par de su cama donde estaba su celular.



Al ver que era un número desconocido cortó la llamada y colocándolo nuevamente en su mesita se acomodó nuevamente decidida a dormir. Cuando cerró sus ojos nuevamente para dejarse envolver por el sueño, su celular timbró al recibir un mensaje.

Supo que el mensaje sería del mismo número, por lo cual sintió curiosidad por ver qué decía, ya que de no haber recibido la llamada hubiese preferido ver el mensaje hasta en la mañana. Repitió la maniobra para agarrar su celular y leyó el mensaje
<< Soy Santi, solo quería saludar, feliz noche >>

Al ver el mensaje se lamentó no haber contestado y devolvió la llamada.
- Espero no haber interrumpido nada - dijo Santiago tras contestar
- para nada, solo que no suelo contestar números desconocidos, peor a esta hora - dijo Fernanda gustosa de escuchar a Santiago - si hubiese sabido que es tu número habría contestado aun a las tres de la madrugada
- ¿enserio?
- claro, eso si lograra despertarme - dijo Fernanda y los dos rieron.
- ¿te he dicho que eres hermosa?
- en realidad no lo recuerdo
- pues aprovecho ahora mismo que me has llamado de mera casualidad - dijo con sarcasmo y continuó - eres muy hermosa, me extraña que no tengas novio
- gracias, pero yo no te he dicho que no tengo novio
- ah! - exclamó con tono de decepción - ¿entonces si tienes?
- no, pero ahora si te lo estoy diciendo yo - dijo sonriéndose a ella misma
- genial - dijo aliviado - solo juegas conmigo, eso me gusta
- algo así, pero cambiemos de tema y dime, ¿qué pasó ahora en el colegio?
- nada grave - respondía Santiago en tono natural - solo le dimos una paliza a los que estaban jugando pelota
- ¿enserio? - preguntó sorprendida y con tono de preocupación
- claro, solo le habría dado la paliza al que te golpeó, pero los demás se metieron y se armó el molote
- que mal, no debieron hacerlo - se lamentaba Fernanda, aunque en el fondo sentía gusto de que lo hayan hecho
- se lo merecían; yo le rompería la nariz a quien sea que haga daño siquiera a uno de tus cabellos, no me gustaría ver tu belleza alterada
- Eres muy lindo, gracias por defenderme, pero ¿por qué se fueron de clases?
- nos suspendieron dos semanas y al volver haremos aseo en el colegio
- que mal, eso si es terrible
- no, lo verdaderamente terrible será no verte en dos semanas
- eso se puede arreglar, ¿te parece si nos vemos pasado mañana después de clases?
- me parece perfecto, claro que sí
- entonces así quedamos, disfruta tus vacaciones
- ojalá lo fueran, descansa preciosa
- igual tu precioso - dijo y cortó la llamada para dejar su celular y volver a intentar dormir.

- ¿Para dónde crees que vas Santiago? - preguntaba la mamá justo cuando Santi estaba en la puerta de la casa, bien vestido (pero no con ropa formal) y una mochila vacía que colgaba sobre su hombro derecho, lo cual indicaba que se dirigía a vagar, puesto que siempre la llevaba cuando iba a salir con amigos, y su mochila del colegio era otra.
- Quedé de verme con Mando para ir al colegio a hablar para que nos reduzcan la suspención, o de si al menos podemos mandar las tareas para no perder los puntos - respondía Santiago muy normal, a pesar que estaba mintiendo.
- Te recuerdo que estás castigado, te quiero aquí en tres horas - dijo la madre con tono serio
- claro mami, aunque es injusto que me castiguen por defender a una chava - dijo irónicamente - aunque yo se que la vida me lo compensará - dijo y salió.

Minutos después Santiago se encontraba con su amigo Armando en el parque, sentados hablando cualquier bobada que se les ocurriera y apreciando las chavas lindas que pasaban.
Después de varios minutos se quedaron en silencio los dos por unos segundos hasta que Armando retomó la palabra
- loco, ¿andás dinero?
- si, ¿por qué?
- hablémosle a una guirra cada uno y la invitamos a comernos un helado al menos
- dale ¿quién primero?
- ¿lo dejamos a la suerte?
- dale

Santiago sacó una moneda de su cartera y la colocó en su mano para lanzarla al aire.
- Vas cara y yo escudo - dijo y la lanzó haciéndola girar rápidamente en el aire y la ganó en su mano derecha y después la descubrió en su brazo izquierdo - uy! me toca primero - dijo tras ver el escudo de la moneda.
- Genial, el que la bese primero sin recibir una cachetada invita los frescos mañana - replicó Armando con otra de sus ideas
- va pagado

Los dos se pusieron atentos a ver las chavas que cruzaban frente a ellos esperando la más exacta a sus gustos para poder hablarles. Después de varios minutos Santiago se fue tras una chava que aparentaba su misma edad, muy atractiva físicamente y a juzgar por la maleta de rodillos mediana que halaba parecía que iba o venía de viaje. Acertó en su elección y la chica accedió a la invitación; Armando se lamentaba no haberle hablado él, ya que era muy hermosa.

Minutos después de haber llegado al local donde vendían los helados, Santiago volteó la mirada para observar a su amigo entrar al local acompañado de una chava también muy atractiva. A pesar que solo ellos estaban en el local, se quedaron en mesas retiradas donde no podían escucharse, pero sin embargo podían verse a la perfección; así sabrían quien dio el beso primero sin ser cacheteado.

Rato después Santiago presenció el momento en que su amigo se acercaba a la acompañante para darle un beso. Santi tuvo que contener su risa para no arruinar su conversación después de ver a su amigo recibir una cachetada tras besar a la acompañante.

Santiago esperó a que su amigo se las arreglara para convencer a la recién conocida chica de que no se fuera; una vez sentados nuevamente Santiago calculó que Mando lo estuviera observando y procedió a la acción.
Se acercó a la chica y poniendo su mano en el hombro de ella dijo
- ¿Qué tienes aquí?
- ¿dónde? - respondió la chica volteando la cabeza para mirarse el hombro. Entonces Santiago acercó su cabeza y cuando ella volteó a verlo, él la besó. Para sorpresa de Armando, la acompañante de Santiago no lo cachetió, por lo tanto estaba en deuda para el siguiente día.

Momentos más tarde después de haber despedido a las chicas, volvieron al parque donde estaban antes y empezaron a platicar la experiencia.
- Esa chava golpea duro, me ardió la cara todo el rato - dijo Armando sobándose la mejilla donde lo habían cacheteado - ni los majes que patiamos ayer golpean así - dijo sonriendo sarcásticamente.
- Y ¿por qué te cachetió? - preguntaba Santiago mientras se reía - ¿no le gustó cómo besas?
- Le gustó, pero dice que no supo cómo reaccionar y tuvo que hacer eso - explicaba Mando a su amigo que no paraba de reír. - deja de reírte chastón, mejor decime cómo hiciste para que no te cachetiaran - dijo Armando con tono más serio para que Santi dejara de reírse, pero solo logró lo contrario y su amigo reía aun más.
- es que... - decía Santiago casi sin poder hablar debido a la risa - es que... - repitió agarrando su estómago que empezaba a dolerle de tanta risa - es que la maje que yo invité es una de mis ex-novias.

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